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La Coctelera

EL BLOG DE EMILIO

"Quién no quiere pensar, es un fanático. Quién no puede pensar, es un idiota. Quién no osa pensar, es un cobarde." (Bacon)

Categoría: TEATRO

5 Marzo 2007

LOS PRODUCTORES (musical)

Estuve viendo el musical de Los Productores el domingo 4 de marzo. ¡Un buen regalito de cumpleaños!. El argumento es muy sencillo, sin ninguna complicación ni sorpresa o giro inesperado.

Como toda gran producción "franquicia" de su hermano mayor en Broadway, todos los decorados, puesta en escena, etc. están muy, muy cuidados y ello también contribuye a una grata percepción de los espectadores.
La partitura es buena y está excelentemente bien orquestada, en un estilo de un Broadway más clásico. Música de salón para una comedia blanca y en clave de humor. Números de baile, claqué, etc.
Cabe destacar especialmente a todo el reparto... sobretodo los secundarios.
Sin embargo, no salí con la sensación de haber visto el mejor musical, ni con un aire de euforia. Y es que, como en casi todos espectáculos concebidos en la Gran Vía, nos encontramos con dos problemas fundamentales:

  • el reclamo de utilizar un cartel de renombre para atraer público (Santiago Segura -"torrente"- y José Mota -cruz y raya-).
  • el enfoque en clave de humor a base de buscar los clichés, personajes caricaturas y "gags" facilones.

Sobre lo primero, hay que decir que dentro de lo malo, me esperaba peor a los protagonistas... pero, lo decepcionante, es que creo que ellos tienen asumido que su rol en el reparto es convertirse en "cómicos", buscando a veces la "payasada" en lugar de luchar por la CREDIBILIDAD de sus personajes. Y es que, en los momentos en los que se lo proponen, están muy bien. Pero cuando les ves haciendo el tonto, como si estuvieras en mitad de un sketch en lugar de en una obra de teatro, te sientes un poco desconcertado: te sacan (de repente parece que estás viendo un sketch de Cruz y Raya). Pero, ¿qué personaje se comportaría así? ...de pronto dejas de ver al personaje para ver sólo al cómico intentado FORZAR LA RISA... es como si tuvieran la obligación de ofrecer al público los mismos giros que estamos acostumbrados a verles en otros trabajos,y no de hacer de sus personajes unas personas "normales" en vez de "caricaturas" (como un "Jerry Lewis" o un "Jim Carrey", por ejemplo). Y el problema es que no siempre son caricaturas. Por eso te da rabia, porque piensas que sí que podrían haberte ofrecido otra actuación y que el fallo es el planteamiento y no la capacidad actoral.
Sobre el enfoque, en parte tiene la culpa el argumento de la obra. Sin querer ser pretencioso, resulta que no hay ninguna TENSION ARGUMENTAL. Y eso es algo que uno se podría plantear en otros montajes, pero al menos, en Mamma Mía u Hoy No Me Puedo Levantar (por poner algunos ejemplos), la ENERGIA que te transmiten al menos es capaz de emocionarte y eso puede compensar cualquier otra posible carencia. En Los Productores, esto no es así... no llegas a emocionarte, puesto que no hay tensión. No hay dramatismo posible... no te puedes identificar con ningún personaje. Entonces, así, no puedes engancharte a la historia. La DISTANCIA entre el espectador y el espectáculo es mayor... las emociones no fluyen. Me pasó algo parecido cuando fui a ver My Fair Lady (muy correcta, entretenida... pero un tanto insulsa). Este es el gran pero de esta obra.
Por cierto, hablando del argumento, en todo el desenlace: cárcel, juicio, show business... mucho paralelismo con CHICAGO, ¿no?
En fin.
No se puede decir que no recomiende esta obra. Creo que está bien. Entretiene y es correcta. Puedes deleitarte con las voces, la música, las coreografías, los estupendos decorados, iluminación y la escenografía... y quedarte en eso (y la obra habrá cumplido tus expectativas)
Ahora bien, demasiada forma y poco contenido, en cualquier caso, hace que si buscas algo más, te pueda dejar un poquito frío
y pensarás que, tampoco te lamentarías si te la hubieras perdido.

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8 Diciembre 2006

Hoy No Me Puedo Levantar (el musical)

He tenido la suerte de ir a ver el musical HOY NO ME PUEDO LEVANTAR en la Gran Vía de Madrid. Es bastante complicado hablar de él puesto que su análisis se puede enfocar desde varios puntos de vista.
Como espectáculo en sí hay que decir que es algo sobresaliente. Todo un concepto de entretenimiento global que aplica a distintas facetas: canto, baile, actuación, escenografía, etc.

ASPECTOS POSITIVOS:

Uno de los mejores aciertos ha sido, sin duda, el no incorporar a ningún personaje archi-conocido del mundo de la televisión, el cine o la música con tal de enriquecer el reparto con un nombre famoso. Mi experiencia dice que en muchos casos, no es tan rentable (tal vez sí económicamente porque pueda atraer a determinado público, pero no para la calidad del espectáculo). En este caso, el reparto está bastante bien. Talentos jóvenes que no tienen ninguna reputación que jugarse salvo la enorme ilusión por un trabajo más que bien hecho. Eso es un toque de frescura, yo diría que obligatorio, para el espíritu del musical.

Aparte de esto, destacaría sobretodo:

  • Una escenografía, iluminación y sonido sobresalientes, donde los efectos visuales forman también parte de las coreografías
  • Números musicales extraordinariamente bien interpretados (sobretodos los de coro), una delicia para los oidos... quizá no tanto en alguna canción solista, pero en conjunto hay que dar el sobresaliente
  • Un cuerpo de baile realmente entregado. Muy bien ejecutado los números, con acrobacias incluídas, derrochando energía desde el minuto 1 y así hasta casi las 4 horas de duración

ASPECTOS NEGATIVOS:

Ahora bien. También encontré cosas que no fueron tan de mi agrado. Sobretodo durante el primer acto. Y es que ese primer acto para mí eran dos obras en paralelo. Por un lado, unos diálogos pobres y un argumento vacío de acontecimientos (más de dos horas para la presentación de los personajes es excesivo). Porque si se presentara la complejidad de cada personaje sería estupendo, pero todo se limita a caracterizarlos con tópicos sin trabajar su interior. Y bien está que esos personajes sean alocadamente divertidos, pero han convertido el talento de los actores en meras marionetas para seguir un diálogo sin sentido en el que todo se limita a hacer una serie de bromas demasiado simplonas, sin ningún valor adicional salvo el hacer payasadas en lugar de escenas.
Intentar hacer humor a base de que alguien se de un golpe contra la pared o repetir hasta la saciedad el mismo juego de palabras, o las mismas expresiones resulta algo cansino. Que ocurra circunstancialmente sería hasta gracioso, pero convertir eso en el único recurso mostrado durante todo un acto resta credibilidad. ¡Una pena!.

Por otro lado, el hilo argumental no está a la altura. Por las letras de los temas, creo que hay cosas que dan para más. Y el problema es que muchas canciones están puestas de forma totalmente truculenta y artificiosa. No se ha trabajado nada bien la línea argumental. De hecho, no me parece de recibo que algunas canciones como "en tu fiesta me colé", o "no hay marcha en Nueva York", o incluso otras, simplemente sucedan bajo el único pretexto argumental de... "¿SABEIS LO QUE ME PASO EL OTRO DIA?" o "PUES YO HE ESTADO EN NUEVA YORK Y...". En definitiva, no están integradas en la línea argumental. Por tanto, si las quitáramos, la obra no perdería nada, puesto que no forman parte del argumento de base. Y eso al final, lo único que provoca es que uno tenga la sensación de estar en dos planos: unas "parodias" (por llamarlo de alguna manera) y unas canciones, sin que haya una perfecta comunión entre la obra y los números musicales y, como amante de este género, no es algo que me agrade en absoluto.
Algunos momentos como el famoso golpe de estado no se aprovecha para crear tensión, por ejemplo. Simplemente se cita para meterlo en el contexto temporal, pero eso es un poco "gratuito".

Otro punto negativo para mí, algunos efectos sonoros. ¿por qué hay que poner un sonido cuando un personaje se cae al suelo, por ejemplo? y es que, si no está perfectamente sincronizado (como era el caso), el efecto al final es una nueva resta de credibilidad.
Eso por no hablar de las veces que se usa el distorsionador de voz en algún personaje en concreto (¿que gracia tiene? ¿alguien entiende lo que está diciendo?)

VALORACION GLOBAL:

Si uno se quedara con el primer acto, tal vez se plantearía en el descanso si merece la pena seguir. Sin embargo, el segundo acto recupera la tensión, ocurren cosas... emociona, está más integrado todo. (¡BIEN!) Así que sale uno con muy buen sabor de boca.
Desde el punto de vista musical es una auténtica gozada lo bien interpretados de muchísimos números.
El público entregado con las canciones ayuda a crear un ambiente perfecto para pasar un rato muy agradable.
Tal vez todo resultaría impecable si no fuera porque ese primer acto se ha trabajado desde la COMICIDAD MAS ABSURDA en lugar de la VERACIDAD. Y este aspecto es bastante importante puesto que esto no es un simple concierto sino una obra de teatro.

En definitiva, si buscas encontrarte con una obra de teatro (con un hilo argumental y unos personajes trabjados) tal vez te pueda decepcionar. Si buscas pasarlo bien y disfrutar con un espectaculo visual extraordinario, disfrutando de muchas situaciones que te sonarán familiares de los 80 y con canciones que has cantado hace años, no te decepcionará.

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23 Noviembre 2006

chicles, pipas, caramelos y... TEATRO

Ya forma parte del "ritual" de ir al cine el pasar a comprar palomitas, bebidas, "chuches", frutos secos y otros alimentos antes de ver una pelicula en una sala comercial. Y es que, al igual que sucede con Papá Noel (frente a los Reyes Magos) o Haloween (frente al día de todos los santos), por mucho que nos empeñemos, hay costumbres que llegan y se acaban quedando.

Sin embargo, últimamente estoy un poco asustado y no salgo de mi asombro por la "maravillosa idea" de algunas salas (bueno, en realidad la idea es de los gestores y no de las salas) de incorporar el hábito de las salas de cine de permitir la venta de bebidas y comidas para que los espectadores las consuman en sus butacas. Desde luego, una oportunidad más de negocio. Una oportunidad de aumentar beneficios (o reducir pérdidas, según que caso, que en el teatro las cosas son distintas al cine). Y así, los espectadores podremos tener la oportunidad de mantener un constante ruido de fondo mientras intentamos conectar con la obra.

- ¡Me parece espantoso!

Si la justificación de incorporar esta nueva costumbre es por ganar dinero, no sé hasta dónde se va a llegar.
Tal vez el próximo paso sea, por ejemplo, como en los anuncios de TV en la que los personajes de nuestra serie favorita publicita algún producto. Ya me imagino, en mitad de la representación a los actores metiendo cuñas comerciales para anunciar el patrocinador de la obra. Pensemos... para Arturo Fernández, por ejemplo, podría ser ReigMarti ("el Rey de las Camas"), o que se estrena una obra de Gala, con la entrañable Concha Velasco... ¡¡pues nada!!! seguro que a él le encantaría incorporar en el texto alguna referencia a las pérdidas de orina. O, si acaso, se trata de José Coronado, podríamos verle comiéndose un yogurt en escena, para que pudiera decirnos a los espectadores lo bien que sienta para "eso que todos sabemos".

Y así podríamos continuar... el único límite es nuestra imaginación. Por ejemplo, los actores podrían lucir en su vestuario pegatinas, como los corredores de Fórmula1, o los equipos de fútbol.
También podríamos ir al teatro y que nos descontaran del precio de la entrada una cantidad si a cambio nos ponemos una camisa promocionando algún producto.

En fin. No quiero extenderme con más tonterías. Creo que el mensaje está claro:

- ¿Hasta dónde se puede llegar? ¿Cuál es el límite?

De acuerdo, en el cine hay gente que aprecia mucho lo de las palomitas. Pero en teatro las cosas son diferentes, puesto que no hay una grabación. Hay actores, que son personas volcados en un trabajo en directo.
Además, yo creo que un espectador ante una obra de teatro tiene la oportunidad única de experimentar una conexión directa, por simple empatía, por tener a una persona de carne y hueso recreando una situación. La atmósfera propiciada por el propio directo, la oportunidad de ser partícipe de una historia que no ha sido grabada sino que se produce en este momento, requiere que haya una conexión y concentración total.

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Un diálogo directo entre la escena y el espectador donde, desde mi humilde punto de vista, no cabe el crujir de los frutos secos, el ruido de las bolsitas de plástico al introducir la mano, el chasquido de las palomitas al masticarlas, o el ruido del último sorbo de mi coca-cola.
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Esto es sólo mencionando el punto de vista del espectador. Si nos metemos en el punto de vista de un actor, al cual le introducimos elementos de distorsión que dificultan su concentración... y lo digo por experiencia propia.
Imaginaos, por ejemplo, un profesor intentando dar una clase con todos sus alumnos comiendo palomitas, chicles, chuches, etc. ¡Imposible!... pues pensad en la misma cuantía lo que esto supone para un actor.

Mi miedo ahora es: ¿se acabará convitiendo esta nueva moda "heredada" del cine en una nueva tradición al ir al teatro?

- Por favor, ¡que paren esto! o de lo contrario acabarán con la magia...Y sin magia ¿quienes somos?

Tags: teatro

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22 Noviembre 2006

te quiero, eres perfecto... ¡ya te cambiaré!

Desde hace unos días ya se puede disfrutar en Madrid del espectáculo "Te quiero, eres perfecto... ¡ya te cambiaré!" que está llevando a cabo la compañía Tela-Katola

(TEATRO PEQUEÑO GRAN VIA - Gran Vía, 66)

Se trata de una obra de teatro en dos actos elaborado con la concatenación de varios sketches con una temática en común: las relaciones de pareja.
Así se inicia el maravilloso viaje por una variedad de aspectos en torno a las relaciones que a todos nos va a resultar de inmediato familiares: la ansiedad de una cita, el miedo a ser aceptado, las innumerables horas frente al telefono esperando a que ese chico que me gusta me llame, lo realmente insoportable que resultaba aquél chico con el que salí (¿es que ya no existen hombres simplemente "normales"?), lo insoportable de mi esposa cuando no para de darme indicaciones cuando estoy al volante (¿es que todavía no se ha dado cuenta que en el coche quién manda soy yo?), lo maravilloso de tener hijos, lo desquiciante de tener hijos, etc., etc.
Son demasiados detalles para plasmarlos en unas líneas. Mucho mejor disfrutar de ellos en directo. En un delicioso directo en el que todas las escenas se aderezan de unas grandes dosis de humor. Humor fresco, del que te hace sentir bien. A veces, un humor que te hace meditar y pensar, con ciertas dosis de ironía y sacarmo, que lo elevan a esa maravillosa categoría de "HUMOR INTELIGENTE".
El espectador, por tanto, no va a encontrarse con ninguna risa fácil o zafia. Simplemente, se dará cuenta de que sonríe porque está disfrutando.


Conseguir estas sensaciones no es nada fácil. No si no fuera por un conjunto de actores y actrices capaces de hacer creíbles cada situación y de transportarnos al mundo de las emociones.
Por si fuera poco, la mayoría de la obra es conducida por dos músicos extraordinarios que a golpe de, simplemente, piano y violín llevan con sobresaliente el peso musical de la obra... pero... ¿cómo? ¿que no había mencionado que se trata de un musical?.

- ¡Pues no!. ¡Es cierto!

Pero tal vez eso sea lo de menos, en cierta forma. Desde luego, lo que NO es esta obra es una de esas grandes producciones sobrecargadas de elementos innecesarios, decorados que se desplazan en todas direcciones, vestuarios ostentosos, coreografías forzadas, orquestaciones desmesuradas...
Al contrario, este formato musical es otra cosa. Aquí se viene a ver teatro, fundamentalmente, y no un conjunto de canciones unidas por un hilo argumental más o menos forzado. Aquí el vestuario, los decorados (¿hay decorado?), la escenografía... todo forma parte de un diálogo íntimo. Un tú a tú entre la obra y el espectador. Un diálogo sincero y directo al corazón. Por eso no es necesario armarlo de parafernalias. Aquí sólo hay sentimientos, imaginación y diversión.

Así pues se trata de una obra en pequeño formato. Ideal para los que disfruten de los musicales y muy, pero que muy recomendable también para los que "odien" los musicales. Para que tengan la oportunidad de descubrir que existe otra manera de hacer teatro y que, de verdad, no importa que los actores canten... porque en realidad no están haciendo un "numerito musical" sino están representando una escena.

Este "pequeño formato" con el que se afronta esta producción es ideal también para los bolsillos de los espectadores, dicho sea de paso, para los que ir a ver un musical no les supondrá como, por desgracia, ya viene siendo costumbre un desembolso elevadísimo (y en muchos otros casos, para luego sentirse decepcionados).


Sólo me queda recomendar a todo el mundo que vaya a disfrutar de este montaje de TELA-KATOLA tanto como los que ya lo hemos hecho.

Mi más sincera enhorabuena por este estupendo trabajo y por cubrir un hueco que se echaba de menos.

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 Emilio J. Ortiz
(Alcorcón. Madrid. España)



Canario de nacimiento y adoptado por Madrid, en donde vivo desde hace ya algunos añitos. Una compleja pero emocionante dualidad interna: mi "YO TECNOLOGICO" (debido a mis estudios y trabajo) y mi "YO ARTISTA" (como buen piscis) conforman el entramado de inquietudes, emociones, sentimientos y personalidad que me define. Sencillo en esencia, soñador y romántico. Mi mayor aspiración: llenar mi vida de momentos especiales con las cosas más sencillas en compañía de mi familia y mis hijos (todos ellos una maravillosa inyección de energía positiva). ¡Te quiero, osito!

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